Cómo tomar correctamente tus medicamentos
Horarios, dosis y los errores más comunes que le restan efecto a un tratamiento. Una guía sencilla para que tu medicamento haga lo que tiene que hacer.
Un medicamento bien formulado puede no funcionar si se toma mal. No es un detalle menor: buena parte de los tratamientos que "no sirvieron" en realidad nunca se tomaron como debían.
Respeta el horario, no solo la dosis
Cuando la fórmula dice "cada 8 horas", no significa "tres veces al día cuando te acuerdes". Muchos medicamentos —los antibióticos son el ejemplo clásico— necesitan mantener una concentración estable en la sangre. Si el intervalo se estira, esa concentración baja y el tratamiento pierde efecto.
Un truco simple: asocia cada toma a algo que ya haces todos los días a la misma hora. El desayuno, el cepillado de dientes, la alarma del celular.
Termina el tratamiento completo
Sentirte mejor no significa estar curado. Con los antibióticos, suspender antes de tiempo es una de las causas de la resistencia bacteriana: las bacterias más resistentes sobreviven y se multiplican.
Si tienes efectos adversos que te hacen querer suspender, no lo hagas por tu cuenta: consulta con tu médico o con nosotros antes.
Antes, durante o después de las comidas
No es capricho. Algunos medicamentos irritan el estómago y por eso van con comida; otros se absorben peor si hay alimento de por medio.
- Con alimentos: antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno.
- En ayunas: varios inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, suelen indicarse antes del desayuno.
Si tu fórmula no lo especifica, pregúntanos. Es de las consultas más frecuentes que recibimos.
Qué hacer si olvidas una toma
La regla general: tómala apenas te acuerdes, salvo que ya esté cerca la hora de la siguiente. En ese caso, sáltala y sigue con el horario normal.
Nunca dupliques la dosis para "compensar". No recuperas el tiempo perdido y sí aumentas el riesgo de efectos adversos.
Cinco errores que vemos todos los días
- Partir tabletas de liberación prolongada. Rompes el mecanismo que libera el medicamento poco a poco.
- Guardar los medicamentos en el baño. La humedad y el calor los degradan.
- Tomar el sobrante de un tratamiento anterior "porque me sirvió".
- Combinar varios productos que traen el mismo principio activo —muy común con el acetaminofén, que está en muchos antigripales— y superar la dosis máxima sin darse cuenta.
- Suspender un medicamento para la presión o la diabetes al sentirse bien. Esos tratamientos controlan, no curan.
Una última cosa
Este artículo es informativo y no reemplaza la indicación de tu médico. Si tienes dudas sobre tu tratamiento, pregúntanos: la asesoría farmacéutica no tiene costo y estamos para eso.